Destartraje con ultrasonido
La parte visible es la más rápida; lo que toma tiempo es el subgingival, diente por diente y por las cuatro caras. Es también la parte que ninguna limpieza sin anestesia puede hacer.
Limpieza dental para perros en La Cisterna: destartraje con ultrasonido, pulido, sondaje periodontal diente por diente y radiografía dental cuando corresponde, bajo anestesia con monitoreo. La enfermedad periodontal no es estética: el foco infeccioso afecta corazón, riñón e hígado.
En gatos existe además la reabsorción dental felina, que es dolorosa y muy frecuente. El gato no se queja: come de un lado, tira la comida o deja de acicalarse. Sólo se diagnostica con sondaje y radiografía bajo anestesia.
Un perro con dolor dental sigue comiendo. Es lo que más confunde a los tutores de La Cisterna: el animal come porque tiene que comer, no porque no le duela. El cambio se nota después de la limpieza, cuando vuelve a jugar y a masticar por el lado que evitaba.
La radiografía dental cambia el diagnóstico en una parte importante de los casos. Bajo una encía de aspecto aceptable puede haber reabsorción de raíz, absceso o pérdida ósea que sólo se ve en la imagen. Sin ella se limpian dientes que había que extraer.
Lo que se hace en el pabellón dental de La Cisterna y lo que se le explica antes de empezar.
La parte visible es la más rápida; lo que toma tiempo es el subgingival, diente por diente y por las cuatro caras. Es también la parte que ninguna limpieza sin anestesia puede hacer.
Con sonda milimetrada se mide la profundidad del surco en cada diente y se registra en una ficha dental. Es lo que define qué diente se conserva, cuál necesita tratamiento y cuál hay que extraer.
En gatos es especialmente importante por la reabsorción dental felina, que es dolorosa, frecuente y prácticamente invisible sin imagen.
Reabsorción dental, gingivoestomatitis y sarro. El gato no se queja: come de un lado, tira la comida o deja de acicalarse. Se diagnostica con sondaje y radiografía.
Es el paso que más se omite cuando se abarata el procedimiento. Sin pulido, el sarro vuelve bastante antes de lo que debería.
La boca es una zona muy inervada. Que el paciente despierte sin dolor no es un detalle de confort: define cómo come los días siguientes.
Muy frecuentes en perros que muerden huesos, piedras o astas. Si hay exposición de la pulpa hay dolor y riesgo de absceso, aunque el perro siga comiendo con normalidad.
Es el examen que más veces cambia el protocolo. En un paciente con función renal disminuida la anestesia se maneja distinto, y eso hay que saberlo antes.
La enfermedad periodontal es la patología más frecuente del perro adulto y la más subdiagnosticada. En La Cisterna preferimos entregar la ficha dental completa antes que un antes-y-después bonito.
Intubación, gas anestésico y control de presión, capnografía, oximetría y temperatura durante todo el procedimiento en La Cisterna.
En el control posterior, con su perro presente. Es lo que define si la próxima limpieza es en tres años o en uno.
Se mide la profundidad del surco en cada pieza y se registra. Sin eso, la limpieza en La Cisterna sería sólo cosmética.
Cambia el plan en una parte importante de los casos: reabsorción de raíz, abscesos y pérdida ósea que la vista no detecta.
No es normal en un perro sano: es el primer signo de enfermedad periodontal. Mándenos una foto de la boca y lo evaluamos.
Pedir el presupuesto por WhatsAppRevisión despierta para ver grado de sarro, gingivitis, piezas rotas o movilidad. Es la base del presupuesto de La Cisterna.
Hemograma y bioquímica, más electrocardiograma sobre los siete años. La mayoría de los pacientes dentales son adultos mayores.
Gas anestésico y tubo endotraqueal, que además protege la vía aérea del agua y los restos del ultrasonido.
Se entrega la ficha dental con fotos, analgesia si hubo extracciones y la hora del control, donde le enseñamos el cepillado.
Me entregaron una ficha con cada diente y sus medidas, más fotos del antes y el después. Nunca había visto ese nivel de detalle en La Cisterna.
En el control me enseñaron a cepillarle los dientes con el perro presente. Ahora se deja sin pelear.
Explicaron por qué el pulido es parte del trabajo y no un extra. Se nota cuando alguien sabe lo que está haciendo.
El mal aliento desapareció por completo. Yo pensaba que era normal en los perros y resulta que no.
La radiografía mostró dos raíces reabsorbidas que por fuera se veían bien. Sin eso habríamos limpiado y dejado el dolor intacto.
Mi perro volvió a masticar por el lado que evitaba hace meses. Yo creía que comía normal porque no dejaba de comer.
El mal aliento no es normal en un perro sano. Es el primer signo de enfermedad periodontal y conviene evaluarlo.
Sí. Además de sarro y gingivitis, en gatos vemos gingivoestomatitis, que es de los cuadros más dolorosos del rubro y suele llevar años sin diagnóstico atribuido a que el gato «es mañoso para comer».
El riesgo se reduce, no se elimina. Y hay que ponerlo en balance: un foco infeccioso permanente en la boca también tiene riesgo, y es diario. Se lo explicamos con los exámenes del paciente sobre la mesa.
Ojo con esperar a que deje de comer: eso casi nunca pasa. El perro come igual porque tiene que comer, y el dolor se hace evidente recién cuando se resuelve.
Se hace en el mismo pabellón, así que no requiere una segunda anestesia. El postoperatorio en La Cisterna incluye analgesia, alimento blando unos días y un control de la sutura.
La ficha dental sirve justamente para responder eso: comparando el sondaje de esta vez con el de la próxima se sabe si la enfermedad avanzó o se mantuvo, y se ajusta el intervalo.
La respuesta técnica es que no. Además de que no se trata lo subgingival, sin intubación el agua del ultrasonido y los fragmentos de cálculo pueden llegar a la vía respiratoria. En La Cisterna no lo ofrecemos y le explicamos por qué.
Si le ofrecieron limpieza sin anestesia, pregúntenos qué queda sin tratar con ese método.
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Procedimientos dentales de lunes a sábado, con ingreso en la mañana.
Recibimos casos de La Cisterna y del área cercana. Si viene de lejos, se puede coordinar la evaluación y los exámenes preanestésicos en la mañana del ingreso.
Lo que define si la próxima limpieza dental para perros en La Cisterna es en tres años o en uno no ocurre en el pabellón: ocurre en la casa, todos los días.
No en meses. Por eso una profilaxis sin cambio de rutina posterior sólo reinicia el reloj, y el reloj corre igual de rápido que antes.
La constancia importa más que la técnica perfecta. Un cepillado corto pero diario supera con claridad a una sesión larga semanal.
Las pastas humanas llevan flúor y a veces xilitol, que es tóxico. Las veterinarias son enzimáticas y están hechas para tragarse.
Son complemento, no sustituto. Y ojo con los muy duros: huesos, astas y piedras fracturan colmillos, y esas fracturas con pulpa expuesta llegan seguido a la consulta de La Cisterna.