Peluquería canina en Chile: el manto manda
La decisión más importante de una peluquería canina no es el largo del corte sino reconocer el tipo de manto. Los mantos dobles —husky, pastor alemán, golden, labrador— no se rapan: la capa externa aísla del calor y del frío, y al cortarla el pelo vuelve con otra textura y a veces no se recupera. Para el verano corresponde deslanar, que retira el subpelo muerto y deja intacta la capa protectora.
Los mantos duros —schnauzer, fox terrier, west highland— pierden color y textura de forma acumulativa si se cortan a máquina. El stripping retira el pelo muerto de raíz y mantiene el manto original; toma más tiempo y por eso cuesta más, pero es el único trabajo que conserva la raza. Los rizados, en cambio, se cortan cada seis a ocho semanas y necesitan cepillado en casa.
La peluquería es además la instancia en que más hallazgos se hacen: bajo el pelo aparecen pulgas, dermatitis, otitis, bultos nuevos y uñas encarnadas. Cuando el servicio está dentro de un centro veterinario, lo que se detecta se puede ver en la misma visita en vez de quedar como un comentario al retirar al perro.